Es casi una tradición no escrita: llega junio, se celebran los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) y las redes sociales se llenan de lamentos sobre la extrema dificultad de Matemáticas II. Sin embargo, la convocatoria de este año en Castilla-La Mancha ha roto los esquemas. Ante la oleada inicial de nervios en plataformas como X o TikTok, la voz de la razón ha llegado desde el perfil del profesor y divulgador Mates con Andrés, cuyo análisis ha dejado a más de uno sin argumentos para la queja.
El análisis en Instagram: Ni trampas, ni cartón
Apenas unas horas después de que los alumnos depositaran sus exámenes sobre la mesa del tribunal, Mates con Andrés encendió su cámara para diseccionar la prueba. Lejos de sumarse al carro del alarmismo fácil que suele generar interacciones rápidas, el docente fue rotundo: nos encontramos ante uno de los exámenes más equilibrados y justos de los últimos años.
Con tiza en mano, Andrés resolvió los ejercicios clave del examen, demostrando que no había dobles sentidos en los enunciados. Los problemas de Álgebra eran resolubles con los métodos más tradicionales, y el temido bloque de Geometría presentaba figuras y planos que cualquier alumno que hubiera seguido el temario de 2º de Bachillerato con regularidad habría reconocido al instante.
La genialidad del vídeo reside en su honestidad. En lugar de avivar el fuego del pánico estudiantil, Andrés actuó como un bálsamo de realidad, recordando a su audiencia que un examen de acceso a la universidad debe tener cierto nivel, pero que este, en concreto, no buscaba pillar a nadie.
La fuente oficial: Un BOE que por fin se cumple a rajatabla
Para respaldar esta visión, basta con cruzar el contenido del examen con las directrices oficiales de la Coordinación de la Materia de Matemáticas II publicadas por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Los criterios de evaluación exigían que la prueba midiera la asimilación de conceptos clave y la capacidad de resolución de problemas sin exigir atajos matemáticos brillantes ni cálculos farragosos.

Y así fue. A diferencia de convocatorias anteriores donde los estudiantes denunciaban que la prueba exigía un nivel más propio de una ingeniería que de un instituto, el papel de este año calcaba los estándares de aprendizaje evaluables. Los tiempos de resolución, según el propio Andrés y otros docentes que se sumaron a los comentarios, encajaban perfectamente en los 90 minutos reglamentarios, dejando incluso margen para el repaso.
La videorrespuesta: El problema de la "cultura de la queja"
Como era de esperar, el primer vídeo recibió respuestas encontradas por parte de alumnos que, presos de los nervios, no habían logrado un buen resultado. Esto motivó a Mates con Andrés a publicar una videorrespuesta, mucho más analítica y centrada en la psicología del estudiante actual.
En ella, el divulgador plantea una reflexión incómoda pero necesaria: ¿estamos creando una cultura donde cualquier mínimo obstáculo se percibe como una injusticia? Si un examen que se ciñe estrictamente al temario oficial y presenta enunciados claros es tachado de "imposible" por algunos sectores, quizás el problema no esté en la UCLM, sino en las expectativas irreales o en la gestión del estrés de los propios alumnos.
Conclusión: Celebrar la normalidad
Como comunicadores y observadores del panorama educativo, es nuestro deber aplaudir cuando las instituciones hacen bien su trabajo. El diseño de este examen de la PAU en Castilla-La Mancha ha demostrado que es posible evaluar la competencia matemática sin recurrir a la crueldad académica.
El análisis de Mates con Andrés nos deja una lección valiosa: las matemáticas no mienten. Y esta vez, los números y los planteamientos demostraron que el camino hacia la universidad estaba despejado para quien hubiera hecho los deberes durante el curso. Un examen fácil y justo no es noticia de portada habitual, pero sin duda, es la mejor noticia que podían recibir las aulas manchegas.