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Cómo solicitar en Castilla-La Mancha la revisión de discapacidad y el reconocimiento del Grado II de dependencia
Las personas con TEA de nivel 2 de apoyo, trastorno de conducta y TDAH pueden pedir una nueva valoración cuando existan cambios relevantes, mayor necesidad de supervisión o limitaciones que no fueron correctamente reflejadas en la resolución anterior
Por Francisco Javier Menayo Gómez
Publicado en 12/07/2026 11:38
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Las personas residentes en Castilla-La Mancha que tengan reconocido un grado de discapacidad o una situación de dependencia pueden solicitar una revisión cuando su situación haya empeorado, hayan aparecido nuevas necesidades de apoyo o consideren que la valoración anterior no refleja adecuadamente sus dificultades reales.

Este procedimiento puede ser especialmente relevante para personas con trastorno del espectro del autismo, TEA de nivel 2 de apoyo, trastorno de conducta y trastorno por déficit de atención e hiperactividad, TDAH. Sin embargo, tener estos diagnósticos no garantiza automáticamente un porcentaje concreto de discapacidad ni el reconocimiento del Grado II de dependencia.

La Administración no valora únicamente el nombre del diagnóstico. También analiza cómo afectan las dificultades a la autonomía personal, la comunicación, la organización de la vida diaria, el autocuidado, la seguridad, la toma de decisiones y la necesidad de supervisión de otra persona.

Revisión del grado de discapacidad

La revisión del grado de discapacidad puede solicitarse ante los servicios de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. La valoración es realizada por un equipo multiprofesional aplicando el baremo vigente, regulado actualmente por el Real Decreto 888/2022.

La persona interesada, su representante legal o quien ejerza las medidas de apoyo puede presentar la solicitud acompañada de la documentación correspondiente. Entre los documentos que pueden requerirse se encuentran la identificación de la persona solicitante, la documentación de representación y los informes médicos, psicológicos o sociales disponibles.

Para que la revisión esté bien fundamentada, es recomendable aportar informes recientes que expliquen con claridad:

La evolución del TEA, el TDAH o los problemas de conducta.

Las dificultades para comprender instrucciones o gestionar imprevistos.

La necesidad de supervisión para acudir a citas, tomar medicación o realizar gestiones.

Los problemas de regulación emocional, impulsividad o desorientación.

Las limitaciones para mantener rutinas, relacionarse socialmente o utilizar servicios públicos.

La ayuda que prestan diariamente familiares, cuidadores o profesionales.

También puede resultar útil presentar informes de psiquiatría, psicología clínica, neurología, medicina de familia, terapia ocupacional, educación, servicios sociales o de las entidades especializadas que atienden a la persona.

Cómo pedir la revisión de la dependencia

El grado de dependencia también puede revisarse cuando exista una mejoría o un empeoramiento de la situación, o cuando se considere que hubo un error de diagnóstico o en la aplicación del baremo. Así lo establece la Ley 39/2006 de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.

En Castilla-La Mancha existe un procedimiento específico para solicitar la revisión de la situación de dependencia. Durante la valoración se tienen en cuenta el informe de salud, el informe social sobre el entorno de la persona y los apoyos técnicos, personales o familiares que utiliza habitualmente.

El Grado II, denominado dependencia severa, puede reconocerse cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades básicas de la vida diaria dos o tres veces al día, pero no requiere el apoyo permanente de un cuidador durante todo el tiempo.

En personas con TEA, TDAH o trastornos de conducta, la necesidad de apoyo no siempre consiste en una ayuda física. También puede existir dependencia cuando la persona necesita supervisión frecuente, instrucciones continuas, anticipación de las actividades, acompañamiento fuera de casa o intervención ante situaciones de desregulación.

No basta con presentar el diagnóstico

Uno de los errores más habituales es entregar únicamente el informe donde aparece el diagnóstico. Para obtener una valoración adecuada es necesario describir cómo afectan esas condiciones a la vida cotidiana.

Por ejemplo, conviene explicar si la persona:

No puede realizar gestiones administrativas sin acompañamiento.

Necesita recordatorios constantes para mantener la higiene, comer o tomar la medicación.

Tiene dificultades graves para gestionar el dinero o interpretar situaciones de riesgo.

No puede desplazarse sola por miedo, desorientación o desregulación.

Presenta crisis, conductas impulsivas o episodios que requieren intervención de otra persona.

Necesita apoyo para organizar horarios, estudios, empleo o actividades domésticas.

Tiene dificultades para comunicar una urgencia o pedir ayuda.

Es importante que los informes no se limiten a utilizar expresiones generales. Deben incluir ejemplos concretos, frecuencia de los apoyos y consecuencias que tendría dejar a la persona sin supervisión.

La importancia del informe social

Además de los informes sanitarios, el informe social puede ser determinante. Este documento puede recoger quién cuida a la persona, cuántas horas de apoyo necesita, cómo afecta la situación a la convivencia familiar y qué dificultades existen en el domicilio, los estudios, el empleo o la participación comunitaria.

La persona interesada puede pedir orientación a los Servicios Sociales de Atención Primaria de su municipio. También puede recibir apoyo de asociaciones de autismo, entidades de discapacidad o profesionales especializados para preparar la documentación.

La subida no es automática

Solicitar una revisión no significa que la Administración vaya a aumentar obligatoriamente el porcentaje de discapacidad o reconocer el Grado II de dependencia. La resolución dependerá de la valoración individual, los informes presentados y las limitaciones acreditadas.

También existe la posibilidad de que el grado se mantenga o, en determinados casos, sea modificado en sentido diferente. Por ello, es recomendable presentar documentación actualizada y explicar de forma sincera y detallada tanto las capacidades de la persona como las situaciones en las que necesita ayuda.

Qué hacer si la resolución no refleja la realidad

Cuando la persona interesada no está de acuerdo con la resolución, puede presentar la reclamación o el recurso correspondiente dentro del plazo indicado en la notificación.

Antes de recurrir, conviene revisar los motivos de la resolución, reunir nuevos informes y comprobar si los documentos presentados explicaban suficientemente las necesidades de apoyo.

La discapacidad y la dependencia son procedimientos diferentes. Una persona puede tener un determinado porcentaje de discapacidad y un grado de dependencia distinto. El TEA de nivel 2 de apoyo tampoco equivale automáticamente al Grado II de dependencia, ya que cada valoración utiliza criterios y baremos específicos.

En conclusión, la clave para solicitar una revisión en Castilla-La Mancha es acreditar con informes actuales cómo afectan el TEA, el trastorno de conducta y el TDAH a la autonomía y qué apoyos necesita realmente la persona en su día a día.

Información orientativa. Para conocer los requisitos aplicables a cada expediente, se recomienda consultar con los Servicios Sociales municipales, el Centro Base correspondiente o la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha.

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